El reto fue transformar un consultorio tradicional en un espacio cálido que genere contención y sea estimulante para los niños.
Diseño de interiores, fabricación de camilla pediátrica personalizada y mobiliario de almacenamiento optimizado con accesos ocultos.
Revestimientos de madera clara con detalles lúdicos empotrados en paredes, tapicerías vinílicas de grado médico en tonos pastel cálidos e iluminación difusa antideslumbrante.